Lo que hay detrás del Perfeccionismo: Personalidad Anancástica.

Todos conocemos a personas que son perfeccionistas, muy exigentes con los demás, y especialmente consigo mismas. Además, les cuesta entender las motivaciones de otras personas, justificarse o perdonarse sus errores.

Aunque en la actualidad estos rasgos pertenecen al espectro del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), en la denominación clásica de la psicopatología se le conocía como personalidad Anancástica. Este tipo de personalidad, guarda una relación directa con el tipo de personalidad denominada obsesiva.

La personalidad anancástica representa a personas que son muy ordenadas, responsables y se adaptan a las reglas.

Podemos hablar de un trastorno de personalidad cuando, al inicio de la edad adulta, aparecen patrones de pensamiento y comportamiento que afectan negativamente tanto a la persona como a quienes le rodean, cuando manifiesta una conducta rígida y no adaptada a la realidad, provocando dificultades sociales, familiares, conyugales e incluso fisiológicas.

 

La personalidad anancástica muestra las siguientes características:

1. Perfeccionismo y minuciosidad: Búsqueda de la perfección especialmente en el ámbito laboral, donde hay un miedo intenso a no cumplir las expectativas y los objetivos, las normas o instrucciones de los superiores, pero también sucede en lo más cotidiano: la comida y el modo de presentarla, la ropa, el orden en la casa, la propia apariencia física… Puede dedicar muchas horas haciendo algo para conseguir el mejor resultado posible. Además, también es exigente con las personas con quien se relaciona.

2. Sentido exacerbado de la justicia: Distinguen perfectamente entre qué es lo correcto e incorrecto, qué está bien y mal, según su perspectiva. Debido a su alto nivel de perfeccionismo, intentan conseguir sus objetivos por sus propios méritos, sin molestar ni perjudicar a otras personas. Muchas veces exigen a los demás que también tengan ese sentido exacerbado de la justicia que ellos poseen.

3. Dificultad en las relaciones interpersonales: Sobre todo en el ámbito de pareja, con quien es tan exigente que nunca llega a estar a la altura de sus “expectativas”. Sin embargo no suele ser quien termina las relaciones, ya que no tolera tener un fracaso en su vida personal ni profesional. Siente una verdadera dificultad para expresar sus emociones.

Es exigente con su pareja, pero no finaliza la relación dado que supondría admitir un fracaso en su vida.

4. Tendencia al control y a la previsión: Muestra muy baja tolerancia a la incertidumbre y prefiere cumplir normas rígidas con el fin de mantener un orden y estabilidad en su vida. Transmite una “necesidad de control” a las personas con las que convive o trabaja: constantemente sometida a horarios, planificaciones y normas, y experimenta ansiedad cuando rompe esa rutina.

5. Hiperresponsabilidad: Llegando a quedarse al cargo de las responsabilidades de su trabajo hasta horas intempestivas incluso cuando no está en condiciones óptimas de salud. Además, se compromete excesivamente con las tareas que se le encomiendan.

6. Sentimiento de incomprensión: Manifiesta, en muchas ocasiones, sentimientos de soledad y falta de apoyo, derivados de una sensación de incomprensión por parte de los demás.

"Los demás no me entienden. Y yo no entiendo por qué los demás actúan de este modo. No deberían..."

7. Tendencia a la negatividad: Anticipa los acontecimientos de un modo negativo y catastrofista. No suele considerarse merecedor de que le ocurran cosas buenas, cree en la mala suerte.

8. Inconformismo: De nuevo, su alto nivel de exigencia provoca el deseo de alcanzar una perfección exagerada, por lo que las actividades que realiza nunca estarán completamente finalizadas, siempre las querrá mejorar.

9. Sensibilidad excesiva a las críticas: Otorga mucho valor a lo que los demás piensen u opinen porque, aunque no lo parezca, tiene un alto grado de inseguridad y una baja autoestima que desea compensar con estos comportamientos de perfección y competitividad.

10. Extremismo o tendencia a la polarización: O es todo o es nada, blanco o negro, o las cosas se hacen perfectas o no se hacen. No le agradan los matices, los grises o términos medios, ya que la relativización no forma parte de sus estrategias de afrontamiento.

11. Dificultades para delegar responsabilidades: Evita delegar tareas o trabajar con otros, a menos que se sometan exactamente a su criterio a la hora de hacer las cosas, le cuesta mucho trabajar en equipo.

"Para que las cosas salgan bien, las tengo que hacer a mi forma."

12. Baja tolerancia a la frustración y al fracaso: Si algo no sale como esperaba lo toma como un fracaso y no como algo válido, suficiente y constructivo de lo que poder aprender. Le genera frustración no encajar en un mundo tan complejo e imperfecto con detalles que escapan de su control. Suele tender al enfado que, en ocasiones se hace incontrolable, derivando en ira.

13. Anhedonia, o incapacidad para disfrutar de la vida: Estas altas exigencia, competitividad y frustración ante los errores provoca que la persona viva desconfiada, estresada y a la defensiva, anticipando catástrofes potenciales. Rara vez experimenta estados placenteros o se permite relajarse.


Si sientes que tiendes hacia una personalidad anancástica, toma conciencia, evalúa hasta qué punto te está perjudicando, y pide ayuda.