Trastornos de Ansiedad y Estrés.

Podríamos definir la ansiedad como una reacción de nuestro organismo que nos prepara para afrontar (atacar) o huir ante una situación de peligro, o de emergencia.

Esta reacción es adaptativa en tanto que nos permite afrontar la situación complicada. Así, cuando interpretamos una situación de emergencia o de peligro, se produce una serie de cambios hormonales, físicos y fisiológicos en nuestro organismo que nos prepara para la acción (afrontamiento o huida).

" La ansiedad nos permite afrontar situaciones complicadas; para ello, nuestro organismo genera una serie de cambios hormonales, físicos y fisiológicos. "

Algunos de los cambios fisiológicos que nos facilitan dicho afrontamiento son:

  • Dilatación de la pupila.
  • Aumenta la discriminación visual para captar el peligro.
  • Aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión sanguínea.                    
  • Se bombea más sangre a los pulmones, brazos y piernas, y se consigue más combustible y oxígeno para la lucha.
  • Aumento de la frecuencia y profundidad de la respiración.
  • Aumenta el suministro de oxígeno a los músculos.

 

¿Cuándo la ansiedad se convierte en un problema?

En nuestra consulta de Algeciras, observamos que la reacción de ansiedad deja de ser adaptativa y se convierte en un problema cuando se perciben como amenazantes ciertas situaciones que objetivamente no lo son o, al menos no en esa intensidad. Además, aparece una reacción emocional que resulta muy difícil de controlar, y que se manifiesta en tres áreas: COGNITIVA (preocupación, confusión, aprensión, inseguridad…), FISIOLÓGICA (tensión, sudoración, palpitaciones, mareos, etc) y MOTORA (movimientos constantes, temblores, evitación, comer de forma compulsiva, etc).

Este estado puede generar un sufrimiento subjetivo y de desadaptación que afecte a una o varias áreas de la vida de la persona (laboral, familiar, social, etc), por ello es de suma importancia una correcta evaluación por parte del psicólogo.

" El estrés, a diferencia de la ansiedad, es una consecuencia del desgaste del organismo que ha estado expuesto de manera prolongada a una o varias situaciones de ansiedad."

El estrés se vive como una incapacidad para hacer frente a las demandas normales del día a día. Cursa con reacciones psicosomáticas y trastornos psicológicos, en ocasiones, graves.

Crisis de Pánico. Es una respuesta de ansiedad muy alta que se manifiesta de manera brusca e inesperada, sin que la persona sea consciente de cuál es el peligro pero sí cuáles son las sensaciones (taquicardia, sensación de ahogo, sudoración, opresión en el pecho, mareos, náuseas, etc). Presenta una duración variable de varios minutos hasta que desaparece. Las personas que lo sufren viven con preocupación constante por que puedan repetirse y temen perder el control, morirse o volverse locos. Otras personas confunden esa sintomatología con una crisis cardíaca o que están sufriendo un accidente cerebrovascular (ictus, infarto, isquemia). En otras ocasiones, pueden pensar que están perdiendo la razón (se están volviendo locos) ya que aparecen dos sensaciones muy desagradables: la sensación de irrealidad (esto no es real, lo que veo ahora mismo no existe) y la sensación de despersonalización (me veo fuera de lo que me sucede, no soy yo). El hecho de sufrir repetidos ataques de pánico genera una sensación de miedo a volver a sufrir esos síntomas, lo que se llama ansiedad secundaria, miedo a la ansiedad o miedo al miedo. A

Agorafobia. Se considera agorafobia cuando se teme sufrir ataques de pánico en lugares públicos (calle, bus, plaza), en los que se interpreta que nadie les va a poder ayudar, o donde va a resultar difícil salir, o que están alejados de zonas de seguridad (casa, centro médico). En este trastorno, también se anticipa el miedo y se suele acabar evitando acudir a esos lugares considerados “peligrosos”. Cada vez se va reduciendo el número de lugares en los que la persona se siente segura, evitando cada vez más lugares, agravándose la incapacidad de la persona, que finalmente solo se siente segura en casa, en entornos conocidos o con personas conocidas.

Nosofobia. Se trata de un miedo obsesivo a la muerte y/o a las enfermedades terminales o muy graves (cáncer, trastornos cardiovasculares, trastornos psiquiátricos) que incapacita a la persona porque cree muy probable que le ocurran a corto plazo. Este miedo genera unos niveles muy elevados de ansiedad, y hace que se evite cualquier situación relacionada con enfermedades o la muerte (tanatorios, hospitales, cementerio, etc.), y surgen respuestas de comprobación a través de las cuales la persona trata de comprobar su estado de salud cada vez que percibe en su organismo un “síntoma sospechoso”. Los síntomas que confunde la persona son los derivados de la ansiedad.

Trastorno de ansiedad generalizada. Se define por un estado de tensión, preocupación y nerviosismo permanentes, que se mantienen en un período prolongado de tiempo (más de 6 meses). Se caracteriza por una predisposición a la preocupación: las personas que la padecen viven preocupadas por muchos aspectos de la vida cotidiana, y sienten impotencia ante la incapacidad para afrontar tantas preocupaciones. Esa actitud provoca que permanezcan en un estado de alerta constante, dificultando la concentración, con síntomas de ansiedad, insomnio e irritabilidad.

Trastorno obsesivo compulsivo. Consiste en la elaboración de pensamientos o imágenes de carácter recurrente e intrusivo (obsesiones), y conductas repetitivas que se llevan a cabo en de forma de ritual (compulsiones) para reducir la ansiedad que producen las obsesiones. Las personas que sufren las obsesiones no pueden controlarlas, y esto les genera una sensación de angustia. Algunas de las obsesiones más comunes son: la necesidad de un orden determinado (ej: colocar siempre la ropa del mismo modo), el miedo a contaminarse o contagiarse (ej: darle vueltas a la idea de poder haberse contagiado al besar a alguien), las dudas sistémicas (ej: preguntarse si se ha cerrado el coche, se ha apagado la luz …), imágenes recurrentes (ej: no poder dejar de pensar en una idea de carácter violento, religioso o sexual).

Ansiedad fóbica. Es una reacción de ansiedad, miedo irracional y exagerado hacia un objeto o situación concreta acompañada de la necesidad de evitar el contacto con el objeto o de huir de la situación. Debido a la gran intensidad del miedo y las conductas de evitación se genera un estilo de vida ansioso que puede interferir negativamente en la vida de las personas. Las fobias más comunes son: a la sangre, a los ascensores, a la oscuridad, a las alturas, a ciertos animales, etc. La nosofobia es una de las fobias más frecuentes y más incapacitantes.

Trastorno de estrés postraumático. Cursa con sintomatología de carácter ansioso como consecuencia de haber vivido una experiencia traumática (acto de terrorismo, accidente, suceso agresivo o agresión sexual, etc.). Los síntomas más comunes son: insomnio, irritabilidad, estado de alerta excesiva, evocación permanente del suceso traumático, sentimiento profundo de tristeza y evitación de la estimulación relacionada con el trauma. Puede aparecer inmediatamente después del mismo, pasado un tiempo (unos 6 meses) o transcurrido un tiempo más amplio (más de un año).