Cómo detectar una relación de pareja tóxica.

El motivo de esta relación de criterios, sin ser exhaustivo, pretende informar al lector de las características que definen una relación de pareja tóxica y le ayude a discriminar si está inmerso en una relación desadaptativa.

En una relación de pareja sana:

  1. Yo puedo ser yo mismo/a y por ser quien soy, mi pareja me quiere. No tengo que esforzarme para que el otro me ame. Me esforzaré por otras cosas, pero no para convencer, ni para conseguir su amor. Esto tiene que surgir. Luego, los dos tendremos que poner de nuestra parte para seguir alimentando y dando vida a ese vínculo.

  2. Debe haber admiración y reconocimiento hacia el otro. Tenemos que ver sus cualidades y reconocerlas.

  3. Debemos sentir que recibimos del otro lo que consideramos imprescindible en una relación de pareja, en función de cómo somos cada uno y de lo que buscamos en nuestra pareja.

  4. Sabemos que el otro nos apoya y nos anima para que consigamos nuestros sueños y objetivos (nunca al revés).

  5. Construimos un espacio de crecimiento, de compromiso y de conciencia. Jamás un lugar de discusiones constantes y recurrentes ni de tristeza habitual.

  6. No nos planteamos dejar la relación. Habrá puntos de desacuerdo, pero si podemos hablarlos de una manera respetuosa y madura nos permitirán acercarnos más al otro. Si vivimos un conflicto que no sabemos resolver, pero creemos en nosotros, pediremos ayuda para solucionarlo, desde el amor y el compromiso que sentimos.

  7. Nos sentimos respetados por el otro en todo momento, con sus actos y con sus palabras.

  8. Cada uno debe cuidarse a sí mismo, sin dejar de mirar al otro.

 

En una relación de pareja tóxica:

  1. Tu pareja no te trata bien, te habla mal, te insulta, te humilla, te menosprecia, te falta al respeto. Estos serían los casos más claros de maltrato psicológico.

  2. No te valora, no te admira, no ve en ti ninguna virtud y te lo dice.

  3. Te miente, te oculta cosas, no es sincero/a contigo.

  4. Te pasas más días llorando desconsoladamente y sintiéndote impotente, de los que te pasas sintiéndote plena y feliz a su lado.

  5. Su manera de ser o de comportarse con los demás te genera ansiedad.

  6. A su lado dejas de ser tú, te anulas, pierdes tu esencia porque te obsesionas en ser lo que crees que él/ella espera que seas.

  7. No te sientes realizado/a como persona. No haces lo que de verdad te gusta a ti, lo que te hace feliz.

  8. No tenéis proyectos en común, deseados de corazón por los dos, no compartís aficiones, ilusiones...

  9. No miráis hacia la misma dirección.

  10. Te dice lo que tienes que hacer, cómo te tienes que vestir, hablar, comportarte, te juzga, te critica, te anula...

  11. Cuando intentas comunicarte con él/ella, para que comprenda tu punto de vista y acepte también su parte de responsabilidad, no llegas a ningún resultado. No acepta nada y te sigue diciendo que todo es culpa tuya (por tus celos, por tu inseguridad, por tu falta de autoestima, por tu debilidad, por tu dejadez, etc.).

  12. Si te paras a analizarlo y lo razonas, ves claro que tienes que cortar la relación, aunque sientes que no puedes, que no eres capaz de hacerlo, de estar sin él.

  13. Si habéis dejado la relación reiteradas veces (hay muchos casos en los que uno incluso pierde la cuenta) y sientes que lo único que sigue manteniéndola con vida es el sabor dulce de cada reconciliación, aunque tú bien sabes que una relación no puede alimentarse solo de reconciliaciones.