Problemas comunes en Terapia de Pareja.

Como psicólogo de parejas, tras más de 10 años ejerciendo esta labor, encuentro que las dificultades más habituales a la hora de realizar terapia de pareja en mi consulta de Algeciras, podrían ser las siguientes:


Sí, pero mi pareja tiene que cambiar.

Es muy frecuente que los pacientes que acuden a terapia de pareja busquen cambios en su relación. Sin embargo, muy frecuentemente, los pacientes lo que desean realmente es que su pareja cambie, y creen que acudiendo a terapia es la manera adecuada de conseguirlo.

Por ejemplo, puede que crean que su pareja dedica mucho tiempo a sus parcelas individuales (hobbies, amigos), y quieran que el psicólogo cambie ese hábito en su pareja, sin cambiar ellos nada.

Sin embargo, el objetivo del cambio es la relación de pareja: las dos partes de la pareja tienen que hacer cambios para mejorar su relación. Ambos necesitan cambiar sus percepciones y comportamientos, a través de una negociación adecuada.

Por ejemplo, en las parejas que quieren cambiar sus discusiones originadas por el tiempo que se dedica a las parcelas individuales, ambos tienen que examinar sus propios esquemas de creencias y comportamiento acerca de esta área, y el papel que desempeñan cada uno en la relación.

La voluntad en el cambio individual, el querer llevarse bien con la pareja, tener en cuenta sus necesidades, y su reciprocidad, depende de cada persona, debe darse o no, no es obligatorio, pero sí necesario.


Yo no tengo nada que cambiar.

En terapia, es muy común encontrar otro obstáculo: no aceptar la propia responsabilidad en los problemas de la relación. Es habitual que el paciente se centre en lo que su pareja ha hecho mal, acusando: Todo es por tu culpa... o Tú me hiciste esto primero....

Para que la terapia de pareja pueda ser eficaz, los dos miembros de la pareja deben reconocer cómo contribuyen a la discusión o problema, y trabajar en cambiar su comportamiento. Por ejemplo: Perdona, me he equivocado al hablarte así, enfado. Voy a procurar hacerlo de otra forma en adelante.


No cumplir los acuerdos tras la terapia.

Es muy necesario que las parejas aprendan en terapia a llegar a algún tipo de acuerdo sobre lo que hay que cambiar para que la relación mejore. Poder aplicar las estrategias aprendidas durante una discusión puede impedir que éstas funcionen y genere frustración en las partes.

Para superar este problema, cada miembro de la pareja debe aprender a ser paciente con el otro y trabajar en equipo. En una discusión es importante ser capaces de identificar y reaccionar convenientemente en el momento en que la conversación empieza a estar fuera de control.

En esos momentos es aconsejable aplicar Timeout para enfriar esos pensamientos de frustración y poder redirigir la conversación. Ambos deben aprovechar el tiempo para calmarse, y deben estar de acuerdo para reanudar la conversación.


No confiar en la terapia de pareja.

Algunas parejas acuden a terapia buscando una solución rápida o, como he comentado antes, buscando que el psicólogo les ayude a cambiar a su pareja. Sin embargo, para mejorar la relación, es fundamental que las parejas se impliquen en las explicaciones aportadas, y lleven a cabo los ejercicios, cambios de actitud y actividades que se sugiere en las sesiones.


Acudir demasiado tarde a terapia de pareja.

Muchas parejas asisten a terapia de pareja como última oportunidad antes de finalizar la relación o divorciarse.

La voluntad en el cambio individual, el querer llevarse bien con la pareja, tener en cuenta sus necesidades, y su reciprocidad, depende de cada persona, debe darse o no, no es obligatorio, pero sí necesario. En estos casos es importante valorar si merece la pena continuar en la relación o si es mejor continuar cada uno por su camino de forma amistosa.