¿Y ahora qué? Qué ocurre tras descubrirse una infidelidad.

Después de descubrirse una infidelidad, las reacciones emocionales estarán fuera de control. Desafortunadamente, la reactividad emocional probablemente se mantendrá durante varias semanas, o incluso meses, disipándose lenta y gradualmente, y solo cuando se decida perdonar e intentar restablecer la confianza en la relación. A partir de aquí comienza un largo camino lleno de obstáculos que superar (y una montaña rusa emocional).

Para la persona que ha sufrido el engaño, no importa lo atento y generoso que sea el comportamiento de su pareja, no existe el perdón inmediato cuando se trata de una infidelidad sexual.

Nunca lo va a olvidar, no se trata de eso. Para la persona engañada, siempre habrá un antes y un después en la relación. El hecho de que su confianza haya sido traicionada, no solo a través del sexo, sino también de mentiras, no es algo que pueda superarse fácilmente.

La única manera de sobreponerse, y recuperar la relación es a través de la reconstrucción de la confianza a través de un programa de rigurosa honestidad y responsabilidad mantenido a lo largo del tiempo.

Hasta que este programa se complete, es probable que los pacientes muestren algunos de los siguientes síntomas perfectamente normales en relación a una infidelidad:

 

Necesidad de investigar. Debido a que los cónyuges traicionados ya no confían en su pareja, pueden adquirir un rol de “detective". En su búsqueda de pruebas de infidelidad (miedo a que se repita), puede consultar las facturas telefónicas, el historial del navegador, correos electrónicos, mensajes de texto, redes sociales, etc. Puede incluso contratar a un detective profesional para ayudarle en su tarea, o instalar software de seguimiento en el teléfono de su pareja. Es probable que este comportamiento hiper-vigilante ocurra incluso si su pareja es sincera, honesta y ofrece información acerca de su paradero y actividades, porque la confianza en la relación se ha perdido.

En su búsqueda de pruebas de infidelidad, puede consultar las facturas telefónicas, el historial del navegador, correos electrónicos, mensajes de texto, redes sociales, etc.

Cambios de humor. Las parejas engañadas pueden estar tristes y deprimidas por un momento, llenas de rabia y enfado en otro momento, y luego desesperadamente afectuosas, cariñosas e incluso sexuales al siguiente. Sus estados de ánimo pueden oscilar de un extremo a otro sin previo aviso. Los factores desencadenantes más simples pueden provocar los cambios de humor. Por ejemplo, la pareja podría estar a gusto viendo una película en la televisión y uno de los actores podría recordarle al/la compañero/a de infidelidad sexual, y de repente provocar rabia, tristeza y llantos. Sin embargo, cinco minutos después, puede sentir vergüenza y pedir disculpas por haber dudado del perdón.

Sus estados de ánimo pueden oscilar de un extremo a otro sin previo aviso.

Vergüenza y pérdida de autoestima. Para muchas personas traicionadas, la autoestima está ligada (al menos en parte) a tener una relación exitosa y una vida familiar. Es posible que la persona traicionada, de repente, se sienta poco atractiva, incluso aunque no sea cierto. En respuesta a ello, puede sobrecompensar su creencia tratando de perder peso, vestirse de manera diferente, tratando de ser excesivamente sexual con la pareja, etc.

Es posible que la persona traicionada se sienta poco atractiva, incluso aunque no sea cierto.

Desconfianza global. Dada la infidelidad, se produce una merma en la confianza de su pareja, tanto en ellos mismos como en su relación. Esta confianza se debe volver a recuperar, y eso requiere tiempo y esfuerzo. Por tanto, los que han sido desleales deben aceptar temporalmente que su pareja cuestione o dude en muchas de sus acciones y actitudes. Por ejemplo, si llegan a casa cinco minutos tarde, apagan su ordenador demasiado rápido o pasan el rato con su teléfono sin decir lo que están haciendo, la desconfianza puede activarse. La persona que ha sufrido la infidelidad, tenderá a dudar de su pareja en todos los aspectos de la vida: finanzas, cuidado de niños, reservas de cenas, etc. Esencialmente, su razonamiento es que si su pareja le mintió sobre algo tan importante como la fidelidad sexual y de relación, igualmente podría mentirle sobre cualquier otro asunto.

Quienes han sido desleales deben aceptar temporalmente que su pareja cuestione o dude en muchas de sus acciones y actitudes.

Necesidad de control. Debido a la sensación de falta de control en la relación, ya no se confía casi en nada de lo que diga o haga la pareja. Existe la necesidad de controlarlo todo, desde las finanzas familiares hasta el cuidado de niños y las tareas del hogar. En otras palabras, las personas que han sido infieles, pierden temporalmente su “capacidad” de toma de decisiones de su vida y su relación.

Surge la necesidad de controlarlo todo, desde las finanzas familiares hasta el cuidado de niños y las tareas del hogar.

Estar a la defensiva. Las personas traicionadas a veces se comportan como un “gato panza arriba”, pueden atacar verbalmente a su pareja, hablarle con sarcasmo y devaluar incluso las cosas que hace bien. También podría contarles innecesaria y perjudicialmente a sus hijos lo que hizo su padre o madre. Puede gastar dinero imprudentemente como forma de castigar a la persona desleal, tener una aventura propia como venganza, etc. En definitiva, actitudes y comportamientos contraproducentes para la relación.

Las personas que han sufrido infidelidad, pueden hablar a su pareja con sarcasmo y devaluar incluso las cosas que hace bien.

Cuestionamiento obsesivo. A veces, parece que los cónyuges traicionados se obsesionan con la infidelidad, como si nada en su vida fuera más importante. Es posible que desee saber qué sucedió, dónde, con quién, cuántas veces y otros detalles minuciosos. Su obsesión puede causarle insomnio, pesadillas y dificultad para concentrarse. No importa cuánta información brinde la persona infiel, pedirá más. Cuando la persona desleal deja de proporcionar información, incluso si es porque no hay más para dar, puede acusarle de mentiroso/a.

Es posible que desee saber qué sucedió, dónde, con quién, cuántas veces y otros detalles minuciosos.

Estrategia de afrontamiento basada en la evasión. Esto es lo opuesto al cuestionamiento obsesivo, pero igualmente probable. Básicamente, los cónyuges engañados pueden centrarse en evitar pensar y/o hablar acerca de la traición, posiblemente involucrándose en comportamientos evasivos y en la negación como una forma de tolerar el dolor y la vergüenza que sienten. Pueden actuar como si la deslealtad nunca hubiera ocurrido. Incluso pueden evitar hablar e interactuar completamente con la pareja infiel, a excepción de la comunicación más superficial.

Los cónyuges engañados pueden centrarse en evitar pensar y/o hablar acerca de la traición.

Conductas evasivas, incluido el comportamiento adictivo. Las personas que han sufrido una traición conyugal pueden sentirse tan angustiadas por el engaño que necesitan evadirse de sus sentimientos, no sentir, no sufrir. El abuso de alcohol, el consumo de drogas, los atracones, el gasto compulsivo, el juego, el uso de las redes sociales, el ejercicio excesivo, etc., son respuestas comunes.

Pueden sentirse tan angustiadas por el engaño que necesitan evadirse de sus sentimientos, no sentir, no sufrir.