El sexólogo define la Eyaculación Precoz como la aparición de un orgasmo y eyaculación recurrente debido a una estimulación sexual mínima, antes, durante o poco tiempo después de la penetración y antes que la persona lo desee.

El grado de anticipación es variable (cuando ven a su pareja desnudarse, pero la gran mayoría lo hace antes o inmediatamente después de la penetración). Este problema puede generar ansiedad o frustración debido a que se replantea su propia competencia sexual. En muchos casos también genera problemas de pareja.

Si no se trata, puede acabar en una disfunción eréctil secundaria o en una evitación de los encuentros sexuales (Rodríguez y Mesa, 2012).

El hombre es uno de los animales cuya eyaculación es más retardada, ello es debido a que el objetivo de nuestras relaciones sexuales no es meramente reproductivo, no están orientadas exclusivamente a la procreación. No existe la época de "celo", buscamos intimidad en nuestras relaciones sexuales, las cuales son frente a frente (entre otras). Son encuentros que persiguen el placer, el nuestro y el del nuestra pareja.

Hasta hace algunas décadas la mujer era educada (familiar y socialmente) para que no expresara su sexualidad de forma libre. "La mujer no desea, a la mujer se la desea", "ella es más sensual y menos sexual", "hay que tener cuidado con los hombres que sólo piensan en sexo". El hombre de estas épocas se limitaba a disfrutar con el "aqui te pillo, aqui te mato". La eyaculación precoz existe desde siempre, aunque el malestar que provoca tener eyaculación precoz es más actual, pues la mujer de hoy, es deseante y demandante, y el hombre se siente responsable de su placer.

Actualmente, el 90% de los casos de eyaculación precoz son debidos a factores psicológicos o ambientales; mientras que el 10% restante tiene su origen en desordenes anatómicos o fisiológicos.

La prevalencia de la eyaculación según distintos autores oscina entre 15% y el 40% de los hombres, suponiendo en torno a un 30% de las demandas de atención sexológica (San Martin, 2004)

La presencia o no de ansiedad es su factor importante a tener en cuenta en la eyaculación precoz. La ansiedad es muy frecuente en los jóvenes, siendo precisamente una etapa en la que se desarrolla la eyaculación precoz. Los hábitos erróneos y prácticas inadecuadas, la masturbación apresurada, los mensajes represores de la sexualidad, primeros fracasos sexuales conducen a un pobre autoconocimiento corporal y una baja seguridad de control de la propia respuesta sexual.

En muchos casos los hombres con eyaculación precoz también presentan trastornos emocionales y del estado ánimo, estrés, inseguridad, decaimiento y miedos.

Criterios diagnósticos para la eyaculación precoz (DSM-IV-TR, 302.75)

  1. Eyaculación persistente o recurrente en respuesta a una estimulación sexual mínima antes, durante o poco tiempo después de la penetración, y antes de que la persona lo desee. El clínico debe tener en cuenta factores que influyen en la duración de la fase de excitación, como son la edad, la novedad de la pareja o la situación o la frecuencia de la actividad sexual.
  2. El trastorno provoca malestar acusado o dificultades en las relaciones interpersonales.
  3. La eyaculación precoz no es debida exclusivamente a los efectos directos de alguna sustancia (por ejemplo, abstinencia de opiáceos).