Cómo afecta nuestra autoestima en las relaciones con los demás.

Las personas que presentan una baja autoestima, invierten más tiempo y se esfuerzan más en la implicación en una relación:

- Si la relación es de pareja, la persona se entrega más a la otra persona para compensar su “baja valía” (su creencia de que es inferior al otro). Todo lo hará por la otra persona, sin tener en cuenta sus propias necesidades.

- Si se trata de relaciones sociales (amistades, trabajo), la persona hará lo que se espera de ella frente al grupo, sin tener en cuenta sus auténticas necesidades o apetencias, no se mostrará asertiva ni discutirá la opinión/voluntad de los demás.

Asociadas a las anteriores actitudes, las personas que presenten una baja autoestima y estén implicadas en una relación de pareja, mostrarán creencias y conductas de inseguridad:

     No sé si de verdad me quiere y desea estar conmigo – Estoy más tiempo con ella y dejo mi vida e intereses personales en un segundo plano.

Suele aparecer la hipervigilancia, en busca de señales que signifiquen el desamor o de traición por parte del otro miembro:

     ¿Por qué me has llamado tan tarde hoy? – Quizás ya no le intereso y me quiera dejar.

Estas conductas de inseguridad e hipervigilancia, derivadas del pobre concepto de sí mismo, finalmente, suponen la asfixia de la relación y ocurre la consecuencia temida: LA RUPTURA.

Esta ruptura refuerza aún más la creencia de la persona de su escasa valía.

En otras ocasiones, coexiste el concepto de dependencia emocional en alguno de los miembros de una relación.

Las personas dependientes emocionalmente, organizan su vida en torno a su pareja, y no tienen más intereses o aficiones fuera de la relación.

La dependencia emocional es un trastorno de la personalidad que se caracteriza por la creencia en el paciente de no valer lo suficiente y de buscar su seguridad continuamente en los otros y en factores externos, sin confiar en su criterio interno y sus recursos.

Estas personas sustituyen las prioridades de su vida (amistades, familia, estudios, hobbies, etc) y las subyugan a la relación de pareja, esto es, se centran en satisfacer a la pareja y sus necesidades, dejando las propias en un segundo plano, creyendo que esto les va a garantizar que la relación perdure.

Además, las personas emocionalmente dependientes, necesitan constantemente la aprobación de la otra persona (o de las demás); necesitan que les recuerden constantemente que les quieren, que les aceptan, que quieren continuar con la relación, que no les van a abandonar.

El dependiente lo entrega todo, cambia su forma de vivir por su pareja, por estar con ella, por evitar perderle, sin importar lo que ellos mismos piensen o deseen.

Otra actitud de la persona dependiente, es anularse como individuo. El dependiente lo entrega todo, cambia su forma de vivir por su pareja, por estar con ella, por evitar perderle, y por ello actúan solo a favor de los intereses de su pareja, sin importar lo que ellos mismos piensen o deseen. La suma de todas estas actitudes irracionales suele provocar que su pareja (o amistades) dejen de vele atractivo/a, dejan de admirarle y de valorarle. Finalmente, de nuevo, ocurre lo que la persona con baja autoestima más teme: la ruptura de la relación.