Muchas personas, en ocasiones, al mirarse ante el espejo se observan sin valor ni interés, no se gustan. Descubren defectos, fracasos, y sienten mucha vergüenza e incluso rabia hacia sí mismos. Podemos hablar de que muchas personas tienen una baja autoestima.

Uno de los motivos por los cuales algunas personas tienen baja autoestima es por la discrepancia existente entre sus expectativas y la realidad, aunque esta realidad, su realidad, suele estar distorsionada.

Tal y como comenta el psicólogo Ryan Howes (Universidad de Pasadena, California), "En el fondo todos hemos construido una idea de quién debemos ser: cómo debemos mirar, actuar, pensar, sentir y ser considerado por los demás."

No cumplir estas exigencias, "deberías", puede tener un impacto negativo en la autoestima. Cuando no conseguimos igualar esos estándares, una respuesta puede ser frustración, ira o incluso odio hacia los asuntos o exigencias que no alcanzamos.


El origen de la baja autoestima.

La baja autoestima puede provenir de una variedad de factores, entre los que se encuentran problemas en la familia, problemas sociales (como la pobreza o la discriminación) o una internalización de pérdida, rechazo o abandono.

Puede desarrollarse a una edad temprana, tan pronto como tengamos edad suficiente para saber nuestro propio nombre, incluso; posiblemente provocado por el deseo de satisfacer nuestras necesidades, ya que todos nosotros tenemos una necesidad de atención, amor, seguridad y pertenencia, etc.

Aprendemos que tenemos algún control sobre cómo satisfacer nuestras necesidades. Cuando estas necesidades no se cumplen, sin embargo, buscamos las razones, como por ejemplo ser rechazado por un amigo. Algunas personas asumen automáticamente que el rechazo es personal, ya sea porque no eran lo suficientemente interesantes o simplemente porque carecen de valor. En realidad, hay muchas razones por las que puede producirse el rechazo, como haberse equivocado al elegir a un amigo, porque sea tóxico o envidioso, tenga intereses y necesidades diferentes, o puede tratarse, incluso de una cuestión de poco desarrollo de habilidades sociales.

 

Por qué unas personas presentan Baja Autoestima, y otras no.

Independientemente de sus experiencias, algunas personas parecen sufrir más que otros por su autoestima. ¿Por qué? Una explicación podría relacionarse con el miedo a la imagen negativa por parte de los demás.

En ambientes punitivos, estrictos, severos, los individuos internalizan la idea de que si cometen errores, no sólo se comportan mal, sino que carecen de valor.

"Si a un niño se le cae el bocadillo en el recreo, ¿se dice que su comportamiento ha sido incorrecto, o que es un chico torpe? Si el mensaje que se le transmite es “que es un niño torpe”, y se le repite en diferentes situaciones, se corre el riesgo de etiquetarle, y estigmatizarle con esa creencia de que es un niño torpe, y por eso se le caen y se le pierden las cosas.

Y esta creencia de “ser torpe, inferior e incapaz” acaba tiñendo la mayoría de las interpretaciones que haga sobre su vida. Creerá que "las cosas buenas que le pasan son por casualidad, y las cosas malas son por su culpa", y estas experiencias terminarán reforzando su miedo a la evaluación negativa.

Como alternativa, creer que somos personas generalmente aptas pero que a veces cometemos errores, nos ayuda a aceptarnos y a trabajar por mejorar nuestros defectos.

Por lo tanto, re-ajustar una interpretación distorsionada es crucial en el trabajo por solucionar los problemas de autoestima. "Cuando las personas tienen un auto-concepto no distorsionado, se dan cuenta de que son como todos los demás, con virtudes y defectos”.