Elementos de un Sistema Familiar Narcisista.

Donaldson-Pressman, S. y Pressman, R.M. distinguen dos categorías de familias narcisistas: abiertamente narcisistas y con narcisismo encubierto.


Una responsabilidad tergiversada y negligente.

En una familia saludable, los padres adoptan un papel responsable a la hora de satisfacer ciertas necesidades de sus hijos, hacen que sus propias necesidades estén satisfechas por su cuenta o junto con la pareja, y/o con otros adultos que sean capaces de hacerlo.

En esta familia, la expectativa intrínseca está en que los niños no son responsables de satisfacer las necesidades de sus padres.

Al contrario, los niños son “responsables” de aprender gradualmente cómo satisfacer sus propias necesidades de una manera independiente. Se espera que los hijos, con el apoyo de los padres se involucren en un proceso de aprendizaje que dura aproximadamente hasta los 18 años, edad a partir de la cual aprenderán a ocuparse de sí mismos. Si el proceso funciona correctamente, el hijo va a aprender a través del modelo a cómo ser padres que se ocupen de las necesidades emocionales de sus hijos y que satisfacen sus propias necesidades emocionales.

En una familia narcisista la responsabilidad de satisfacer las necesidades emocionales se tergiversa, es decir, en lugar de residir en los padres, la responsabilidad se desplaza hacia el niño.

El niño se convierte, de una manera inapropiada, en responsable de satisfacer las necesidades de los padres y, al hacer esto, se le priva de la oportunidad de la experimentación necesaria y del crecimiento.


Narciso y la ninfa Eco.

Para una mejor comprensión, recordemos el mito de Narciso y la ninfa Eco: En la mitología griega, Narciso ha personificado el concepto del amor desde una concepción egoísta y destructiva. Narciso era un joven muy hermoso, las doncellas se enamoraban de él, pero éste las rechazaba. Entre las jóvenes heridas por su amor estaba la ninfa Eco. Es este personaje menos conocido, Eco, a quien queremos destacar en este artículo, ya que resulta necesaria en esta diada con el personaje de Narciso.

De la relación entre estos dos personajes surge la denominación que da nombre al modelo de “familia narcisista”. En la leyenda, Eco ha perdido la habilidad de verbalizar por sí misma y sólo puede repetir lo que dicen los demás. Cuando se enamora de Narciso, le sigue con la esperanza de que algún día él pronuncie palabras de amor que ella pueda repetirle. Cuando él se dice a sí mismo “te amo” en su propio reflejo, Eco es capaz por fin de decírselo a él también. Pero Narciso está tan obsesionado consigo mismo, que es incapaz de oír a Eco.

La historia, por supuesto culmina con el fallecimiento de ambos personajes. Narciso muere de pena frente a su reflejo; su amor y su absorción por su reflejo en el agua hacen que termine falleciendo. Eco, incapaz de lograr captar el amor y la atención de Narciso, cae en lo que pareciera ser un estado de depresión vegetativa, faltándole la voluntad de comer y beber, por lo que también y muere. La historia de Narciso y Eco es la historia del amor propio y descarta la capacidad para ver, escuchar y reaccionar a las necesidades de los demás.

Sin extendernos demasiado demuestra una alegoría impresionante de las relaciones interactivas de una familia narcisista. Narciso represente al sistema parental que, por alguna razón (estrés laboral, adicciones, alcoholismo, enfermedad mental, discapacidad física o simplemente la falta de capacidad para ser padres), se ocupa principalmente de satisfacer sus propias necesidades. Eco es el niño tratando de ganar la atención y la aprobación, convirtiéndose en un reflejo reactivo de las necesidades de sus padres, por lo tanto, sin desarrollar nunca su capacidad para encontrar su propia “voz” – es decir, para reconocer sus propios deseos y necesidades, y para desarrollar estrategias para satisfacerlos.

Dentro del sistema de la familia narcisista, los roles para satisfacer necesidades emocionales están invertidos: mientras que, en una familia saludable, los padres intentan proveer de todo para satisfacer las necesidades emocionales de los niños; en una familia narcisista, se convierte en la responsabilidad de los niños el satisfacer las necesidades emocionales de los padres.


Reactivo / Reflectivo.

Tal como Eco sólo podía reflejar las palabras de los otros, del mismo modo los niños criados en una familia narcisista se convierten en seres reactivos o reflectivos. Dado que aprenden desde muy temprano que su principal trabajo es el de satisfacer las necesidades de los padres, cualquiera que éstas sean, no desarrollan la confianza en sus propios sentimientos y juicios. De hecho, sus propios sentimientos son una fuente de incomodidad: es mejor no expresar sentimientos, que tener sentimientos que no sean correspondidos.

Entonces, en lugar de actuar según sus propios sentimientos y de una manera proactiva, el hijo espera hasta comprobar lo que otros esperan de él, y luego reacciona según sus expectativas. Del mismo modo, el niño se convierte en el reflejo de las expectativas parentales. Esto sucede en todas las familias hasta un cierto punto; el concepto de espejo en la personalidad o el desarrollo del ego, es un principio que ya está establecido hace mucho tiempo por la psicología.

Con frecuencia en la familia narcisista, sin embargo, el espejo puede reflejar la incapacidad del niño de satisfacer estas necesidades parentales. Este reflejo casi siempre es interpretado por el niño como una incapacidad y una falla de su parte.

En el ejercicio de mi profesión observo muy a menudo el importante papel que adquiere la familia en el desarrollo de una afectividad sana y adaptativa. En ocasiones acuden a consulta personas que han vivido su infancia en una familia desestructurada, y que presentan carencias emocionales y afectivas o, también llamado, abandono afectivo en la infancia. La alusión al abandono, no se refiere tan solo al abandono físico, que también puede darse, sino principalmente a un abandono de las necesidades afectivas que el niño requiere por parte de sus padres y cuidadores. Este abandono suele ser debido a la incapacidad del sistema parental de centrarse en las demandas del menor por estar centrado en las suyas propias.

La desatención de las necesidades afectivas del menor por parte de los progenitores es un factor definitorio de una familia narcisista (independientemente de su configuración: madre y padre, dos progenitores del mismo género, madre soltera, etc)

Donaldson-Pressman, S. y Pressman, R.M. distinguen dos categorías de familias narcisistas: abiertamente narcisistas y con narcisismo encubierto.