Depresión: Síntomas y señales de advertencia.

Tener altibajos es algo normal, y todas las personas tienen días de tristeza o bajón anímico en algunos momentos de su vida. Pero si esos sentimientos de vacío y desesperanza permanecen durante mucho tiempo, es probable que esté sufriendo algún tipo de depresión.

La depresión genera dificultades para afrontar la vida, para cumplir con nuestros compromisos y obligaciones y el disfrute de los placeres diarios, como siempre hemos hecho. El primer paso para revertir esta situación es el conocimiento y la comprensión de los síntomas, las causas y el tratamiento de la depresión.

¿Qué es la depresión?

Sentir tristeza o disminución del estado de ánimo es una reacción normal ante las decepciones, situaciones desagradables y dificultades de la vida.


Muchas personas usan la palabra "depresión" para explicar este tipo de sentimientos, pero la depresión es mucho más que tristeza. Algunas personas describen la depresión como "vivir en un agujero negro" o tener una sensación de muerte inminente. Sin embargo, algunas personas deprimidas no se sienten tristes en absoluto, pueden sentirse sin vida, vacías, y apáticas o, los hombres en particular, pueden incluso sentir enfado, agresividad, e inquietud. Independientemente de cuáles sean los síntomas, la depresión es diferente de la tristeza normal del día a día. Ésta dificulta su capacidad para trabajar, estudiar, comer, dormir y divertirse.

Los sentimientos de impotencia, desesperanza y falta de valor son intensos y persistentes, con muy poco o ninguna sensación de alivio. La depresión supone mucho más que tristeza.

¿Estás deprimido?

Si padeces varios de los siguientes signos y síntomas de manera prolongada (más de 6 meses), puedes estar padeciendo un proceso depresivo, y sería aconsejable ponerse en manos de un profesional de la psicología clínica:

• Insomnio o incapacidad para dormir, o dormir demasiado.

• Dificultad para concentrarte o encontrar que las tareas que antes eran fáciles y agradables son ahora difíciles y tediosas.

• Sentimientos de desesperanza e impotencia.

• Dificultad para controlar los pensamientos negativos.

• Pérdida de apetito, dificultad para dejar de comer, o ingesta compulsiva (atracones).

• Irritabilidad, mal humor, o sentirse más agresivo de lo habitual.

• Consumir más alcohol de lo normal o participar en otros comportamientos imprudentes (gastos económicos, promiscuidad, conducción temeraria, etc)

• Pensar que no merece la pena vivir (buscar ayuda inmediatamente si este es el caso).

 

La depresión varía de persona a persona, pero hay algunos signos y síntomas comunes. Cuando estos síntomas son abrumadores e incapacitantes, esto es, impiden llevar una vida normal en cualesquiera de las áreas personal, laboral, social y/o conyugal, está recomendada la necesidad de buscar ayuda.


Los signos y síntomas de la depresión incluyen:

Sentimientos de impotencia y desesperanza. Imaginar un panorama sombrío en el que no existe ninguna motivación y no hay nada que pueda hacerse para mejorar esa situación.

Pérdida de interés en las actividades diarias. Falta de interés en las antiguas aficiones, hobbies, actividades sociales, e incluso el sexo. Pérdida de la capacidad de disfrute, del sentimiento de alegría y placer.

Apetito o cambio de peso. Pérdida significativa de peso o aumento de peso, un cambio de más del 5% del peso corporal en un mes.

Cambios en el sueño. Cualquier tipo de insomnio, especialmente despertar en las primeras horas de la mañana, o dormir demasiado (también conocido como hipersomnia).

Ira o irritabilidad. Sentirse agitado, inquieto, o incluso violento. Bajo nivel de tolerancia, y sentirse con los “nervios de punta” o irascible.

Pérdida de energía. Sentirse cansado, lento, y agotado físicamente. Sensación de pesadez corporal, incluso la realización de pequeñas tareas pueden generar agotamiento o que supongan mucho más tiempo para completarse.

Autorreproches. Fuertes sentimientos de inutilidad o culpa. Criticarse a uno mismo por las faltas y errores percibidos.

Comportamiento imprudente. Presentar conductas de escape, tales como el abuso de sustancias, juego compulsivo, conducción temeraria, o deportes de riesgo.

Problemas de concentración. Problemas para concentrarse, tomar decisiones o recordar cosas.

Molestias y dolores inexplicables. Un aumento de las quejas físicas tales como dolores de cabeza, dolor de espalda, dolores musculares y de estómago.

 

Las diferentes caras de la depresión.

A menudo, la depresión puede manifestarse de manera diferente entre hombres y mujeres, y entre los jóvenes y los adultos mayores. El conocimiento de estas diferencias ayuda a reconocer el problema para poder iniciar un tratamiento.


La depresión en los hombres.

El término depresión es muy utilizado habitualmente en nuestros tiempos. Muchas personas lo asocian, de manera equivocada, con un signo de debilidad y de expresión emocional excesiva. Esto es especialmente cierto con los hombres. Los hombres deprimidos son menos propensos que las mujeres a reconocer los sentimientos de auto-reproches y de desesperanza. En cambio, tienden a quejarse de fatiga, irritabilidad, problemas de sueño y pérdida de interés en el trabajo y sus aficiones. Otros signos y síntomas de la depresión en los hombres incluyen la ira, agresión, violencia, la conducta imprudente, y el abuso de sustancias. A pesar de que el índice de depresión en las mujeres es el doble que el de los hombres, éstos tienen un riesgo de suicidio más alto, especialmente los hombres mayores.


La depresión en las mujeres.

La tasa de depresión en las mujeres multiplica por dos a la de los hombres. Esto es debido en parte a factores hormonales, en particular cuando se trata de síndrome premenstrual (PMS), trastorno disfórico premenstrual (PMDD), depresión postparto, depresión y perimenopáusicas. En cuanto a los signos y síntomas, las mujeres son más propensas que los hombres a experimentar sentimientos de culpa pronunciados, dormir en exceso, comer en exceso y aumentar de peso. Las mujeres también son más propensas a sufrir de trastorno afectivo estacional.


La depresión en los adolescentes.

Mientras que algunos adolescentes deprimidos muestran un sentimiento de tristeza, otros no parecen mostrar esa emoción. De hecho, la irritabilidad en lugar de la depresión, es con frecuencia el síntoma predominante en los niños y adolescentes deprimidos. Un adolescente deprimido puede ser hostil, gruñón, o perder fácilmente su temperamento. Dolores inexplicables y quejas, son también síntomas comunes de la depresión en los jóvenes. Si no se trata, la depresión adolescente puede llevar a problemas en el hogar y la escuela, el abuso de drogas, odio a sí mismo, incluso consecuencias mayores como la violencia homicida o suicida. Pero con la ayuda apropiada, la depresión adolescente es altamente tratable.


La depresión en los adultos mayores.

Los cambios difíciles a los que se enfrentan muchas personas mayores, tales como la jubilación, el duelo, la pérdida de la independencia, y problemas de salud puede llevar a la depresión, sobre todo en aquellos que no tienen un sistema de apoyo fuerte. Sin embargo, la depresión no es una parte normal del envejecimiento. Las personas mayores tienden a quejarse más sobre síntomas físicos en lugar de los síntomas emocionales típicos de la depresión, por ello, a menudo el problema pasa inadvertido. La depresión en los mayores está asociada a la mala salud, una alta tasa de mortalidad y un mayor riesgo de suicidio, por lo que el diagnóstico y el tratamiento son muy importantes.

Las personas mayores tienden a quejarse más sobre síntomas físicos en lugar de los síntomas emocionales típicos de la depresión.


La depresión postparto.

En mayor o menor medida, muchas madres pueden sufrir un malestar emocional después del parto que cursa con sintomatología depresiva, que no llega a cumplir los criterios diagnósticos, pero sí puede llegar a ser incómoda o incapacitante. Cuando hablamos de depresión postparto, por el contrario, nos referimos a un período de depresión más duradero y con sintomatología más grave provocada, en parte, por los cambios hormonales y del estilo de vida. La depresión postparto generalmente se desarrolla poco después del parto, y cualquier depresión que ocurra dentro de los seis meses después del parto puede considerarse depresión postparto.

Cuando hablamos de depresión postparto, nos referimos a un período de depresión más duradero y con sintomatología más grave provocada, en parte, por los cambios hormonales y del estilo de vida.