¿Está la sociedad occidental obsesionada con la obtención de la felicidad a toda costa?

La sociedad occidental actual considera la felicidad como una meta u objetivo a lograr por todos los medios, como si se tratara de un bien material, o un producto que se puede comercializar. Esto es bien sabido y promovido por las industrias del marketing y la publicidad, que no dudan en asociar sus “maravillosos productos” con la emoción de felicidad.

Los anuncios de moda muestran a chicos y chicas jóvenes, guapos y sonrientes, exitosos, con grandes coches o lujosas casas, y viajes a lugares paradisíacos, disfrutando de una velada en la playa al atardecer, bebiendo refrescos de cola y/o cerveza o ginebra con rodajas de pepino y bayas de Goji. Nos invaden con un estilo de vida maravilloso, idílico, perfecto.

Todos conocemos la gran influencia de los anuncios de moda, que muestran a chicos y chicas jóvenes, guapos y sonrientes, exitosos, con grandes coches o lujosas casas, y viajes a lugares paradisíacos, disfrutando de una velada en la playa al atardecer, bebiendo refrescos de cola y/o cerveza o ginebra con rodajas de pepino y bayas de Goji. Nos invaden con un estilo de vida maravilloso, idílico, perfecto…¿Quién no la querría?

Existe mucha literatura pseudo-científica de autores que nos quieren convencer de que hay que buscar la felicidad por todos los medios, con recetas simples, guías de autoayuda inundadas de generalidades, y consejos maravillosos de barra de bar.

Consideran la felicidad como un fin en sí mismo, un tesoro preciado que se convierte en una necesidad. Tras esto, muchas personas se sienten obligadas a obtener la felicidad, algo que se ha de adquirir sí o sí, cueste lo que cueste, casi como una obsesión; y si no la tengo, me la invento (el gran escaparate de Facebook), porque no puedo dar una imagen de desdichado, y me siento culpable y avergonzado por no estar siempre feliz (como los del anuncio).

Se nos transmite la necesidad de tener que sentirnos felices todo el tiempo y pase lo que pase. ¿Te han echado del trabajo? Bueno, no pasa nada, pero sobre todo ¡no te pongas triste!

Se nos transmite la necesidad de tener que sentirnos felices todo el tiempo y pase lo que pase.

Es importante saber que no es sano ni adaptativo permanecer felices todo el tiempo, normalmente, la felicidad es un estado transitorio vinculado a la consecución de objetivos (He aprobado un examen, me siento feliz. Dentro de una semana mi estado de ánimo se habrá normalizado).

¿Puedo estar triste o enfadado? ¿Puedo sentir miedo? Rotundamente sí. Forma parte natural de la vida y del ser humano (incluso de muchos animales superiores) sentir el resto de emociones como la tristeza, el enfado o el miedo, algunas tan denostadas por la sociedad occidental (no estés triste, acuérdate).

Estas son emociones desagradables pero adaptativas, entendidas como tales en el sentido de que nos ayudan a movilizarnos para solucionar problemas, buscar cambios de conducta y adaptarnos a nuestro contexto cambiante (superar una pérdida, afrontar un peligro) siempre que la expresión emocional se adecue en intensidad y duración proporcionalmente al contexto que ha originado la emoción negativa, para que no se convierta en una reacción desadaptativa y patológica. Por ejemplo, ante el fin de la relación con mi pareja, ante una ruptura, puedo sentir tristeza durante un período de tiempo (variable en función de varios factores), pero si esa tristeza es muy intensa, y se prolonga en el tiempo hasta llegar a perturbar mi funcionamiento normal, y mi estilo de vida adaptado, estaríamos hablando de una emoción desadaptativa que denominaríamos depresión (o proceso depresivo).

Aprovechar los momentos de felicidad vinculados a la búsqueda y cumplimiento de objetivos que nos satisfacen, y del cambio de todo aquello que no nos satisface y podamos llevar a cabo, junto con la aceptación (resignación) de aquello que no podamos cambiar.

Así pues, considero necesario un cambio de actitud, no basado en la búsqueda exhaustiva de la felicidad a toda costa, que puede conllevar justamente a la obtención de frustraciones e infelicidad. Sugiero aprovechar los momentos de felicidad vinculados a la búsqueda y cumplimiento de objetivos que nos satisfacen, y del cambio de todo aquello que no nos satisface y podamos llevar a cabo, junto con la aceptación (resignación) de aquello que no podamos cambiar.