Trastorno Obsesivo Compulsivo - TOC.

En primer lugar, las obsesiones, consistentes en pensamientos, imágenes o impulsos que se experimentan de manera involuntaria e intrusiva por parte del paciente, y que generan mucho malestar. En segundo lugar, las compulsiones, esto es, la presencia de conductas motoras o actos mentales orientados a disminuir el malestar derivado de las obsesiones.

Las Obsesiones producen el malestar emocional, mientras que las Compulsiones lo neutralizan.

De este modo, existe una relación funcional entre obsesiones y compulsiones, pues las primeras producen el malestar emocional, mientras que las segundas lo neutralizan. Tal como se deduce de su misma definición, las obsesiones siempre tienen un carácter mental o cognitivo mientras que las compulsiones pueden ser tanto cognitivas como conductuales.

Uno de los subtipos más conocidos de T.O.C. se denomina “de limpieza o contaminación”. Típicamente, el sujeto experimenta obsesiones relacionadas con el miedo a los gérmenes, poder infectarse o contagiarse de enfermedades, lo cual supone tener que evitar las situaciones que disparan sus temores y/o efectuar compulsiones excesivas de limpieza si la persona se ve obligada a exponerse a esas situaciones.

Por ejemplo, si acude a casa de un amigo, un familiar u otro sitio que considera contaminado y del que no es consciente del grado de limpieza o desinfección. Al regresar de vuelta a su casa, se le presentan pensamientos tales como que “el sillón donde me senté estaba contaminado”, “la ropa que usé ahora está llena de gérmenes que voy a dejar en mi casa”, “los gérmenes traspasan la ropa y puedo enfermar”.

Como consecuencia de esas obsesiones, el individuo no sólo lavará y desinfectará toda su ropa, sino que puede tomar medidas excesivas de higiene (baños repetidos, duchas prolongadas), en algunos casos usando sustancias desinfectantes que pueden dañar la piel. Esta es tal vez la modalidad más conocida de T.O.C y, si bien constituye un subtipo bastante común, no es ni el único ni necesariamente el más incapacitante.

Los diversos subtipos de T.O.C.

De acuerdo con su sintomatología, el T.O.C. admite un conjunto variado de subtipos.

  • Lavadores y limpiadores: Tienen obsesiones de contaminación y compulsiones de lavado excesivo.
  • ­Verificadores: presentan obsesiones, dudas y temores catastróficos en relación con estufas, aparatos eléctricos, ventanas, puertas, etc. Típicamente, efectúan compulsiones excesivas de verificación con el supuesto fin de evitar una catástrofe, como por ejemplo, la explosión del edificio a raíz de una pérdida de gas. Vale remarcar que los actos de verificación nunca logran calmarles totalmente por lo cual, una duda persistente suele ser una de las aristas de este subtipo.

  • Repetidores: llevan adelante acciones repetitivas para evitar catástrofes, aunque no existe un nexo lógico entre la supuesta catástrofe evitada y las compulsiones efectuadas, lo cual le da al cuadro un tono mágico y místico. Por ejemplo, los pacientes se persignan o rezan durante horas a fin de evitar que su pareja enferme y muera de cáncer; o se visten siguiendo una pauta de orden minuciosa porque eso impediría que sean expulsados de su trabajo y mueran en la pobreza. Más allá de que la persona tenga conciencia de la ausencia de una conexión razonable entre la supuesta desgracia y la compulsión, no puede abstenerse de realizarla.

  • ­Ordenadores: disponen los objetos siguiendo un orden rígido, no necesariamente funcional y frecuentemente simétrico. Si no lo hacen, experimentan un fuerte malestar emocional y a veces, temen la ocurrencia de catástrofes. Por ejemplo, un paciente con este subtipo de T.O.C. clasificará su ropa por tipo, color y hasta características del estampado de la tela; aunque lo más patológico radica en su reacción emocional desproporcionada ante la posibilidad de que por ejemplo, un par de zapatos quede intercalado entre sus zapatillas. Eso se le tornará insoportable, viéndose forzado a ordenarlo según su criterio rígido.

  • ­Acumuladores: guardan y coleccionan una gran cantidad de objetos insignificantes, inútiles e incluso, basura. El temor más general es que algún día pueden necesitar algo de lo que acumulan y por lo tanto, ante la idea de desprenderse de estos objetos experimentan un fuerte malestar emocional. Por ejemplo, un paciente con T.O.C. de acumulación puede tener una habitación dedicada a guardar los envoltorios de los productos que consume, como paquetes de galletitas, bolsas vacías de fideos, envases de detergentes. Se trata de un subtipo de T.O.C. muy resistente al tratamiento y cuyo pronóstico siempre resulta dudoso.

  • Ritualizadores mentales: la característica más distintiva consiste en que las compulsiones adoptan una forma mental o cognitiva no observable por los demás. En este subtipo, el cuadro transcurre predominantemente en el sistema cognitivo pues sumadas a las obsesiones, que siempre son mentales, aparecen las compulsiones en el mismo plano. Por lo tanto, estos pacientes suelen repetirse frases o forzar imágenes interiormente como un medio de aliviar el malestar emocional. Así, por ejemplo, al paciente se le presenta la idea de que su hijo puede enfermar y morir; para tranquilizarse debe generar y concentrarse en alguna imagen positiva de su propio hijo, tal vez, verlo jugando o sonriendo.

  • ­Obsesivos puros o “atormentados”: se trata de una categoría que genera controversia ya que incluiría a sujetos que padecen obsesiones, pero no presentarían compulsiones ni abiertas ni encubiertas. Esto, por definición, haría que no cumplieran con el criterio diagnóstico más importante del síndrome, es decir, la presencia de obsesiones y compulsiones. No obstante, algunos autores sostienen que si bien no se presentan las usuales compulsiones, los individuos con este subtipo harían conductas de evitación funcionalmente equivalentes. Así, un típico obsesivo puro pasaría muchas horas del día experimentando obsesiones acerca de que su pareja le es infiel. Como estrategia para disminuir tales pensamientos intrusivos, el paciente procura no llamar a su novia por teléfono pues si ella no atiende, él experimentaría una intensificación del contenido obsesivo relacionado con la infidelidad. Más aún, algún caso extremo en esta línea puede incluso llegar a decidir no tener pareja como estrategia para evitar el disparo de obsesiones.
    Algún caso extremo en pacientes con Obsesiones puras, puede incluso llegar a decidir no tener pareja como estrategia para evitar el disparo de obsesiones.

    Un subtipo muy común e incapacitante de los obsesivos puros tiene que ver con la aparición de contenido obsesivo intrusivo justamente contrario a los valores de quien lo padece. Así, la persona con fuertes principios morales de tipo religioso tenderá a experimentar imágenes sacrílegas, quien tenga creencias que realcen la maternidad mostrará propensión a tener intrusiones con un contenido dañino hacia sus propios hijos.

    Una de las formas que adopta esta subcategoría se conoce como T.O.C.H. (Trastorno Obsesivo Compulsivo Homosexual). Se trata de personas heterosexuales que valoran mucho su rol viril o femenino pero padecen pensamientos intrusivos respecto de su orientación sexual. Por ello, tienden a evitar vestuarios, balnearios públicos o incluso la cercanía física con personas de su mismo sexo pues temen sentirse atraídos por personas del sexo opuesto.